opinamos La última del Poeta del Vertedero
"Se hizo la nada al llegar esta madrugada,
bloques de acero se estrellaron en mi almohada,
todo quedó tan oscuro que ahora ya no hay quien te encuentre,
sólo has dejado silencio
en esta balsa de aceite".
Hay pocos grupos en España que hayan llegado a un nivel de popularidad como el de Extremoduro. Hoy en día, no imagino una sola ciudad de la península en la que el grupo de Robe Iniesta no consiga llenar un polideportivo o una plaza de toros. Y es que en este país existen miles de personas que han crecido al ritmo de los bandazos de esa música desgarrada
Tal vez el éxito de Extremoduro reside en que, sin pretenderlo, se ha convertido en una de esas bandas carismáticas, representantes, por así decirlo, de toda una generación; concretamente la de los que nacimos entre 1975 y 1985, en un mundo que se nos prometía democráticamente perfecto y que, sin embargo, nos da demasiados quebraderos de cabeza como para que nos creamos que es tan bueno. A muchos de los que vivimos esas contradicciones, Extremoduro nos acompañó en nuestra adolescencia, y nos acompaña ahora, de vez en cuando, transportándonos de nuevo a esos años mozos, en los que algunos vivíamos todo de una manera tan apasionada como autodestructiva. Extremoduro siempre ha tenido algo que decir para todos los que -alguna vez- han reido con amigos, han llorado en soledad, han hecho del amor una obsesión, o han mandado a la mierda el mundo.
En fin. Que me he criado con ellos y se nota. Pero no me considero un bicho raro: mucha gente comparte conmigo su gusto por Extremo. Incluso personas que han refinado tanto su gusto que ahora sólo escuchan Elliot Smith, Radiohead o Led Zeppelin -por ejemplo- admiten que hay un disco de Extremo que escucharon alrededor de dos mil veces cuando tenían 16 años.
Y bueno, a lo que íbamos. Que Robe Iniesta, el Poeta del Vertedero, ha vuelto a las andadas; aunque esta vez se ha quedado a medias: en vez de regalarnos un nuevo disco de estudio, Extremoduro ha sacado un recopilatorio con algunas canciones grabadas de nuevo. En principio, el lanzamiento de "Grandes éxitos y fracasos, Episodio Primero" no me parecía demasiado interesante, pero un detalle me ha hecho replanterame la idea: el DVD que acompaña al disco. Según su publicidad, son 90 minutos de directo, grabados durante la gira de su anterior trabajo, "Yo, minoría absoluta". Los conciertos de Extremoduro son un gran recuerdo en mi corta biografía, en ellos descubrí hasta dónde puede uno identificarse con la música, así que me parece que me haré con el disco...
...Ahora la siguiente duda: ¿lo copio o me lo compro?
"¿Cuánto más necesito para ser Dios? ¿Cuánto más necesito convencer?"
experiencias MI PRIMER FIB

Hace dos años, baje del autobús en Benicassim junto a dos personas que prácticamente no conocía de nada. Eran de esos amigos con los que sales solo los fines de semana, con los que te quedas cuando se ha ido toda tu pandilla, esos que aguantan los últimos momentos de la noche que nadie recuerda muy bien al día siguiente.
Pues bien, allí estaba yo con Javi y con Fran, pisando por primera vez Castellón y con unas ganas tremendas de ver a Radiohead y a The Cure en mi primera visita al FIB (Festival Internacional de Benicassim). Tras perdernos un par de veces para encontrar el dichoso camping esperamos en una improvisada cola en el arcén de la carretera. Para amenizar la espera Fran, previsor donde los haya, se había traído una neverita llena de cervezas "Ambar" de Zaragoza. A nosotros se unieron pronto otros que nos ofrecieron algo de comida a cambio de una cerveza y algo de conversación. Una hora después por fin entramos.
Nos colocaron en la esquina de una fila de tiendas de todos los colores. Aquello parecía la tierra de "Oz" en tecnicolor, pero Dorothy no aparecía por ninguna parte. Nos pegamos toda la noche en la puerta de la tienda bebiendo más cervezas (esta vez de la marca local) y cantando canciones a capella.
Al día siguiente, a eso de las diez de la mañana, ya no podías habitar las tiendas porque te levantabas dentro de un crematorio sumergido en tu propio sudor. Pronto aprendimos pequeños trucos como ir a dormir bajo la protectora sombra de un pequeño túnel o ducharnos cuatro veces a la hora con agua helada. Durante el día la vida se hacía dura, pero la desgracia acrecienta la amistad y todo merecería finalmente la pena por lo que ocurriría aquella noche.
El FIB dura tres noches, y las tres hay docenas de conciertos en cada una de las carpas del gigantesco recinto. Pese a todo la primera es la más especial.
Antes de que el sol se ocultara, nos dirigimos en manadas al recinto del concierto. Fran, Javi y yo no teníamos ni idea de cómo llegar. Los grupitos nos seguíamos unos a otros y yo tenía la impresión de que en realidad nadie sabía donde estaban las carpas. Daba igual. Seguías al último y de vez en cuando te parabas a tomar algo en los improvisados puestos que a veces se reducían a un maletero abierto. Por el camino cada uno pensaba en su grupo favorito de aquella noche.
Una vez dentro, lo primero que hicimos fue retomar fuerzas. Sentados en una abarrotada pradera, Fran comentaba la última vez que había visto a Tom York y nos emocionábamos pensando en la primera canción de Robert Smith que oiríamos aquella noche ¿Cuál sería?
De pronto llega un momento en el que todo el mundo se pone en movimiento. El ritmo es frenético. Esto va empezar. Sigues a la masa. Empujas y empujas. Fila 12. No se puede avanzar más. Te empujan. Fila 13. Hay que aguantar posiciones. Una sombra. Hay alguien en el escenario. Aplausos. Miras impaciente las pantallas gigantes a los lados. Cesan los aplausos. Solo es un técnico. La gente corea. No sabes exactamente el qué. Más sombras. Se encienden las luces. Comienza el espectáculo.
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música EL FIB VA CARGADITO
Lou Reed, The Chemical Brothers, Kraftwerk, The Charlatans, Love, The Dandy Warhols, Belle and Sebastian y Pet Shop Boys son entre otros los artista que han confirmado su asistencia a la décima edición de este año de F.I.B. (Festival Internacional de Banicassim).
Un servidor ya lleva dos años asistiendo a este aclamado festival, y este año espera no perdérselo. Pese a la guarrada que es el camping, el calor que durante el día no te deja dormir y hace que te duches un par de veces cada hora, el ambiente es genial y el elenco de grupos suele merecer la pena. Además el hecho de que se trate de un festival y no de conciertos aislados, evita que los grupos presenten discos y nos suelen ofrecer lo mejor de sus repertorios.
Dicho esto, recomiendo efusivamente a todos que vayáis este año. Por si fuera poco el cartel aún no está cerrado, por lo que iremos informándoos de los grupos que se vayan uniendo al cartel.
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